El proceso de Moldeo por Inyección de Metal (MIM) combina el moldeo por inyección de plásticos y la metalurgia en polvo, ofreciendo una mayor flexibilidad de diseño para dar forma a metales como el acero inoxidable, el titanio y el cobre. El proceso comienza con la creación de un material de partida de finos polvos metálicos mezclados con polímeros termoplásticos y aglutinantes de cera, que luego se inyecta en un molde para formar una parte "verde". Después de la eliminación de aglutinantes, la pieza pasa por un sinterizado a altas temperaturas para lograr su resistencia y geometría finales, resultando en componentes complejos y altamente precisos con costos de producción reducidos.
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